SFORZA / Medicina del Deporte

“Si eliminas ciertos alimentos por completo, vas a lograr resultados más rápido”. Esta idea se repite constantemente en el mundo del fitness y la nutrición. Sin embargo, cuando analizamos cómo responde el cuerpo a los cambios alimentarios, entendemos que este enfoque es uno de los mitos más comunes y también uno de los que más frustración genera a mediano y largo plazo. 

El mito de eliminar alimentos para avanzar más rápido

Eliminar grupos enteros de alimentos puede generar cambios iniciales, es cierto. El peso puede bajar, la sensación de control aumenta y la motivación parece alta. El problema es que, en muchos casos, estos cambios no reflejan una mejora real en la composición corporal ni en la salud.

Cuando el cuerpo deja de recibir los nutrientes que necesita, suelen aparecer señales claras como:

  • Fatiga constante
  • Ansiedad por la comida
  • Bajo rendimiento físico
  • Estancamiento en los resultados
  • Relación tensa con la alimentación

No es casualidad que muchas personas abandonen estos planes después de pocas semanas.

 

No es falta de disciplina, es una mala estrategia

Uno de los errores más comunes es pensar que el problema es la falta de fuerza de voluntad. En realidad, no se trata de disciplina, sino de cómo responde el organismo a una restricción mal planteada.

El cuerpo es adaptativo. Cuando percibe que no recibe suficiente energía o nutrientes clave, activa mecanismos de defensa: reduce el gasto energético, aumenta el apetito y prioriza la supervivencia por encima del rendimiento o la estética.

Además, no todos los cuerpos reaccionan igual. La edad, el nivel de actividad física, el tipo de entrenamiento y el estado de salud influyen directamente en cómo se tolera una restricción. Lo que a una persona le funciona, a otra puede perjudicarla.

La verdad: una alimentación bien estructurada

Una alimentación efectiva no se basa en prohibiciones, sino en equilibrio, contexto y objetivos claros. No todos los alimentos cumplen el mismo rol, pero ninguno debería demonizarse sin criterio.

En procesos de entrenamiento de fuerza, funcional o deportes de resistencia, la energía disponible y la calidad de los nutrientes son claves para el rendimiento y la recuperación. Eliminar alimentos sin entender su función suele generar más problemas que beneficios.

Comer bien implica aprender a elegir mejor, ajustar cantidades, respetar horarios y adaptar la alimentación al estilo de vida real. La sostenibilidad es el verdadero indicador de éxito.

Comer bien es aprender a elegir, no a eliminar

La nutrición no se trata de quitar alimentos, sino de construir una forma de alimentarte que puedas sostener en el tiempo. Cuando el plan se adapta a la persona y no al revés, los resultados dejan de ser temporales y se vuelven consistentes.

Si buscas un enfoque integral que tenga en cuenta nutrición, salud y recuperación, en Sforza Centro de Medicina, Recuperación y Bienestar trabajamos desde una mirada profesional, basada en evidencia y orientada a resultados reales, no a soluciones rápidas.

 

COMPARTIR EN:

RELACIONADOS